Surne Bilbao se proclamó campeón de la FIBA Europe Cup tras derrotar al PAOK por 89-74, logrando así remontar la desventaja de 6 puntos (79-73) del partido de ida. Los jugadores del conjunto bilbaíno supieron aprovechar sus rachas anotadoras, con Melwin Pantzar, Margiris Normantas y Darrun Hilliard como figuras más destacadas, sumados al trabajo silencioso de Luke Petrasek, que aportó hasta 14 puntos. La valoración más alta del encuentro la firmó el capitán Tryggvi Hlinason con un 21, gracias a sus 9 PTS, 7 REB, 5 ASI y 2 TAP.
El primer cuarto estuvo muy igualado, aunque se notaba la presión en los hombres de negro, que cometieron errores en el tiro y abusaron de jugadas individuales. Breein Tyree y Clifford Omoruyi, con 5 puntos cada uno, fueron quienes más problemas generaron a los bilbaínos. Sin embargo, los 9 puntos de Pantzar en este periodo mantuvieron vivo el sueño local, pese a terminar el cuarto por debajo 19-23.
Fue en el segundo cuarto cuando el equipo de Bilbao empezó a ver de cerca el trofeo. Normantas fue el gran protagonista de este parcial, no falló ni un solo lanzamiento y sumó 9 puntos. Por si fuera poco, estuvo inmenso en tareas defensivas, dejando a Tyree y Patrick Beverley en solo 4 puntos en todo el cuarto. Los locales lograron ponerse por delante por primera vez, llegando al descanso 43-41, situándose a solo 5 puntos en el cómputo global de la eliminatoria.
Los de Jaume Ponsarnau regresaron de vestuarios muy concentrados, mientras que los griegos empezaron a pecar de nerviosismo ante el temor de perder la ventaja obtenida en la ida. Tomas Dimsa anotó dos triples en este cuarto, pero fueron los 9 puntos de Hilliard en los primeros 4 minutos y los 6 de Petrasek los que hicieron despegar al Bilbao Basket. Además, dos tapones de Hlinason blindaron la defensa local. En este periodo fue cuando el equipo de casa superó por primera vez la barrera de los 7 puntos necesaria para ganar el título, cerrando el cuarto con un contundente 70-57.
El último cuarto se convirtió en una auténtica fiesta en Miribilla, con una diferencia que llegó a alcanzar los 22 puntos. El equipo griego parecía que ya se había rendido, solo Tyree intentó aguar un poco la fiesta a los MIB con 10 puntos en el tramo final, pero la eliminatoria ya estaba sentenciada. Los hombres de Ponsarnau siguieron trabajando en equipo y, al sonar la bocina tras los 80 minutos de la eliminatoria, se coronaron por segunda vez consecutiva campeones de la FIBA Europe Cup. El resultado final de 89-74 ante el mismo rival del año anterior aunque tuvo esta vez un matiz especial, la celebración fue en casa, bajo los gritos de júbilo de la marea negra.


