Surne Bilbao logró su 17ª victoria tras derrotar al Real Madrid por 88-82 y se ha embolsado la octava posición provisionalmente, tras la derrota de Unicaja en su partido de la jornada 31 contra San Pablo Burgos. Tryggvi Hlinason y Darrun Hilliard fueron los artífices de que la victoria se quedara en Bilbao, ambos con 29 créditos de valoración. El escolta estadounidense logró 21 puntos, 5 rebotes y 6 asistencias en el encuentro, mientras que el pívot islandés sumó 22 puntos, 7 rebotes y 7 mates, siendo este último dato un récord en la historia de Surne Bilbao.
En el primer cuarto todo estuvo muy igualado, el hecho de que Sergio Scariolo jugara sin pívots debido a las lesiones de Alex Len y Edy Tavares obligó al equipo madrileño a realizar experimentos, algo que el conjunto bilbaíno aprovechó al inicio del choque. Darrun anotó tres triples consecutivos sin fallo y la rotación más larga del equipo local dio la ventaja al Surne Bilbao en este primer cuarto (24-22).
En el segundo cuarto, los jugadores del Real Madrid parecían más asentados en la cancha y el experimento de Scariolo mostraba mejores resultados, reforzaron la defensa interior y lograron defender mejor a Hlinason. Además, los 8 puntos y las asistencias de Facundo Campazzo le dieron otro ritmo al encuentro, que llegó al descanso 40-44.
Al regresar de los vestuarios, el equipo madrileño logró ponerse 10 puntos por delante, sin embargo, la corta rotación del equipo empezó a pasar factura en su intensidad. Hlinason capturó 3 rebotes y anotó 6 puntos en ese mismo cuarto, mientras que Luke Petrasek y Melwin Pantzar sumaron otros dos rebotes. Aun así, los madridistas compensaron sus problemas defensivos con potencia ofensiva, Gabriel Deck también anotó 6 puntos en este cuarto tras recibir 3 asistencias de Campazzo para terminar 60-66.
En el último cuarto fue cuando se demostró que la rotación de los MIB resultó beneficiosa. Los bilbaínos empataron el partido poco a poco y los madrileños se notaban más cansados, perdiendo rebotes e incapaces de defender la zona. No obstante, no fue hasta la aparición de Stefan Lazarevic cuando los hombres de Jaume Ponsarnau despertaron definitivamente. El serbio logró un triple y una falta a favor, a partir de ahí, Martin Krampelj, Hilliard e Hlinason consiguieron dar la vuelta al partido definitivamente hasta alcanzar el marcador final de 88-82.


