El entrenador vasco Mikel Odriozola ha dado un paso importante en su carrera deportiva al convertirse en el nuevo seleccionador de baloncesto sub-20 (U20) de Eslovaquia. Gracias a este nuevo reto, se sumergirá de lleno en el baloncesto internacional, asumiendo el desarrollo de los mejores jugadores de futuro del país y el rumbo del equipo.
Nada más asumir el cargo, Odriozola ha centrado su atención en el primer gran objetivo de su agenda, ya que tienen por delante una cita tan especial como importante: la División B del Campeonato de Europa U20 que se disputará en julio. Además, el torneo se jugará en Bratislava, en la propia Eslovaquia. Jugar en casa y ante su afición supondrá una gran motivación para el equipo, y el seleccionador vasco ya se ha puesto manos a la obra para que el equipo llegue a esa competición en las mejores condiciones posibles.
Hemos tenido la oportunidad de hablar con Mikel Odriozola para preguntarle sobre todo esto.
P: ¿Cómo te llegó esta oportunidad?
R: Ocurrió por casualidad. Vinimos aquí, a Bratislava, con la Euskal Selekzioa sub-20 para jugar contra Eslovaquia, y surgió una relación mutua. El año pasado estuve con la selección sub-16 de Eslovaquia, y este año me han llamado para estar con la selección sub-20. Estoy seguro de que será una experiencia enriquecedora para conocer jugadores, una cultura y una mentalidad diferentes, así como para vivir la experiencia del Campeonato de Europa.
P: ¿Qué tal han ido los primeros amistosos de cara a ese Campeonato de Europa?
R: Jugamos dos partidos en Estonia, y el equipo se sintió cómodo. Llevábamos alrededor de una semana entrenando juntos, y ahora continuaremos, a ver si las cosas siguen igual.
P: ¿Hacer tantos viajes en la FIBA Europe Cup y que uno de esos viajes fuera a Eslovaquia te ha ayudado a entender mejor a la selección?
R: Estar aquí el año pasado me ayudó a entender que es diferente; logré ese punto de adaptación, y quizás eso sea lo que puede resultar más difícil para un entrenador. Pero también tengo claro que jugar este año contra BC Prievidza me ha ayudado; sobre todo, me ha servido para saber cómo está organizada la estructura del baloncesto en el país, y porque hablar con la gente de aquí siempre me ha resultado beneficioso. Eso conlleva abrir la mentalidad de uno mismo, y siempre es enriquecedor para trabajar.
P: ¿El trabajo realizado durante la temporada te ayuda a afrontar este reto? Y, a la inversa, ¿esta experiencia te ayuda a mejorar el trabajo del año?
R: Seguro que sí. Al final, trabajar durante todo el año con Jaume Ponsarnau y Javi Salgado y ver cómo trabajan, o ver trabajar al equipo de preparadores físicos y fisioterapeutas, te da ideas; de hecho, cuando ejerces de primer entrenador ya cuentas con esa experiencia previa. Por otro lado, venir aquí, como he dicho, te abre la mente, y al volver a Bilbao lo ves todo más claro y con una perspectiva más amplia. En mi opinión, saco beneficios de ambas experiencias.
P: ¿Hay talento en Eslovaquia?
R: La realidad que tienen aquí es muy diferente a la nuestra. El país es más pequeño y la cultura baloncestística también es menor; al fin y al cabo, el baloncesto es su tercer deporte, por detrás del hockey y el fútbol. Sin embargo, tienen una estructura física grande y muy desarrollada, y esa puede ser una de las cualidades que he encontrado aquí. Además, es gente muy maja, tengo un equipo muy dispuesto a trabajar, y eso se agradece.
P: ¿Cuáles son tus expectativas en este torneo? Jugaréis en casa; quizás eso os ayude.
R: Al final, organizar el torneo aquí es un reto para el país; el baloncesto está en crecimiento, y eso le da importancia al deporte. Sin embargo, tenemos que ver cómo llegamos físicamente, ya que algunos jugadores han tenido problemas. Es cierto que en los partidos que jugamos en Estonia estuvimos cómodos, pero a consecuencia de esos problemas el equipo ha cambiado. Dependiendo de cuántos jugadores recuperemos, tendremos más o menos opciones de avanzar en el campeonato.


